P.D
HERMANO

Hoy quiero decirte mucho escuchándote,
poder fijar mis ojos en el fondo de tu alma
y estrecharte la idea, mejor que con los brazos.
Además, cuidar de tus rodillas
y absorber tus agónicos sudores
llevarme tus momentos más graves
y lanzarlos al vacío infinito;
acomodarme a tu circunstancia
como el océano al zócalo
y sentarme en una silla jugando.
Quiero que me guardes bien en tu bolsillo:
me lleves, me traigas, me subas, me distraigas,
y cuando la tristeza asome, me saques
y te acuerdes de mi, como un amuleto.
Del poemario: Collage de un adiós, 1990
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