jueves, 12 de septiembre de 2013
Invitan a escolares a conocer libros de siglos XVI, XVII, XVIII y XIX
Biblioteca Nacional presenta valiosos documentos
INVITAN A ESCOLARES A CONOCER LIBROS DE SIGLOS XVI, XVII, XVIII Y XIX
Joyas de Papel, el Perú en el libro ilustrado
La Biblioteca Nacional del Perú (BNP) invita a los escolares de los colegios de todo el país a conocer la muestra “Joyas de papel: El Perú en el libro ilustrado, siglos XVI-XIX”, un singular viaje a nuestro pasado a través de 25 publicaciones con centenares de años de antigüedad que pertenecen a la Catedral de Lima, al Convento de San Francisco, al Archivo General de la Nación y a la propia BNP.
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Los escolares podrán conocer obras como la “Hieroglyphica” (1602), de Pietro Valeriano; “Idea del Buen Pastor copiado por los santos doctores” (1683), de Francisco Núñez de Cepeda; y los libros corales de Cristóbal Muñoz, de Joseph Paravicino y Antonio Contreras, los cuales datan de 1625, 1650-1730 y 1763, respectivamente.
Igualmente, pueden conocer la obra de 1810 “Voyage aux régions équinoxiales du Nouveau Continent, fait en 1799, 1800, 1801, 1802, 1803 et 1804, par Al. de Humbolt et A. Bonpland”, del científico alemán Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland.
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Otros libros son “Parte primera de la chronica del Peru” (1553) y “La chronica del Perú nuevamente escrita” (1554), del cronista Pedro de Cieza de León.
También “Communes et familiares hebraicae linguae idiotismi” (1572), de Benito Arias Montano, y “Resurrección de Cristo” (siglo XVIII), anónimo, Escuela Cusqueña.
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La muestra también presenta “Histoire des guerres civiles des espagnols dans les Indes” ( 1658) y “The Royal Commentaries of Peru. Traducción de Sir Paul Ricaut” (1688), del Inca Garcilaso de la Vega.
Igualmente, “Coronica moralizada del Orden de San Agustín” (1639), de Antonio de la Calancha; “Catalogo degli ordini equestri, e militari” (1711), de Filippo Buonanni; y “Misale romanum” (1747), obra esta última de la Catedral de Lima. El visitante podrá observar que la muestra se divide en tres partes: Cronología de una antropología visual americana, El libro ilustrado en la cultura festiva del virreinato y Catalogando los reinos del Perú.
La dirección de la BNP es Av. de la Poesía 160, San Borja. Los horarios de visita son: de lunes a viernes (de 8:30 a.m. a 7:00 p.m.) y los sábados (de 8:30 a.m. a 1:00 p.m.)
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Lima, 09 de setiembre de 2013
Oficina de Imagen Institucional y Extensión Cultural
Biblioteca Nacional del Perú
NP Nº 076-2013-OIIEC-BNP
Biblioteca Nacional del Perú
NP Nº 076-2013-OIIEC-BNP
Fuente :
domingo, 8 de septiembre de 2013
¿PORQUÉ LOS ALUMNOS DE SECUNDARIA, NO LEEN?
Lic. Leoncio Luque CcotaSalió publicado hace cuatro años 2009 en el blog: http://villaliteraria.blogspot.com/2009/05/1por-que-los-alumnos-de-secundaria-no.html, a partir de una experiencia de muchas carencias y las cosas no ha cambiado
¿Es importante leer literatura en la escuela secundaria? Pregunta, que traslado a mis alumnos y ellos aseguran con un ¡sí! sonoro, que es necesario; respuesta que parece impulsado por una reacción de defensa ante tanta agresión que los escolares reciben hoy. Pero yo insisto inquisidor: ¿Pero, leen de verdad? Y la respuesta no se hace esperar, hay un silencio que se apodera del aula y recorre a cada uno de los alumnos y alumnas, que niegan con su gesto adusto, sonrisa nerviosa y encogida de hombros, como una respuesta de vergüenza ajena.
¿Quién tiene la culpa de esta tragedia? ¿Los docentes, como muchos replican? ¿O los padres? quienes tienen otras prioridades, ante que la compra de un libros, o la sociedad en su conjunto que encarece los libros. De qué Plan Lector hablamos, cuando las bibliotecas escolares no tienen libros o en muchos casos las instituciones educativas no cuentan con libros, y cuando hablo de libros señalo todo tipo de texto, y en algunos ni cuenta con biblioteca; acaso se puede desarrollar el tan aclamado Plan Lector, propugnado por el gobierno, solamente con textos de consulta. Cuando por otro lado se prohíbe la lectura.
He efectuado una estadística, y el resultado vuelve a ser alarmante otra vez; los alumnos de secundaria, aún a pesar de la emergencia educativa y el Plan Lector, no leen, y mucho menos, comprenden lo que leen; la respuesta es impotencia y silencio.
Sobre la lectura se ha hablado mucho y hay una serie de percepciones un poco bastante generalizadas, que a veces tiene tintes apocalípticos y se rodea de alarmas y preocupaciones innumerables, que causa pesar. Espanto. Alarma.
Y la idea general que se resume es que “la gente, lee menos”, y esta hipótesis apunta particularmente a los escolares de todos los niveles, pero también al adulto, como la otra cara de la medalla, de la que no se dice nada, pero que es culpable y es la que exige y quien está a la misma orilla que el estudiante. Entonces, acaso no es con la coherencia que se exige al otro. Que nos pasa.
¿Pero acaso, en algún momento fuimos lectores asiduos, pregunto a los adultos? Claro que en este caso siempre hay excepciones. La idea de un tiempo donde había muchos lectores, se vuelve imprecisa y vago, dando una percepción mítica de un pasado glorioso, de que ante hacíamos todo mejor, nuestra letra era mejor y éramos más amables y respetuosos, etc. Y la otra, es, que la institución educativa ha perdido el norte de la enseñanza y de la lectura funcional; y que, ya no somos capaces de enseñar a leer, como lo hacíamos antes. Es esto, ¿ verdad?
Pero esta imagen, de la herencia romántica, de que todo tiempo pasado fue mejor, y que hoy somos descendiente menor de una estirpe bastarda, gigante alguna vez, ¿es verdad?. Me pregunto, como docente. Acaso somos resto de una degradación, disminuido de estatura que se hace cada vez, menor, peor. Es algo, que sin embargo, me resisto a creer, de la que hay que hablar fuerte, para todos.
¿Acaso es verdad que leemos menos? Y en esta interrogación estamos involucrado todos los adultos, no solamente los escolares, a quienes machacamos, con nuestro dedo acusador. Para cualquiera de los alumnos y alumnas en este caso de la Institución Educativa República del Perú, donde laboro, Villa el Salvador, la lectura es necesaria y primordial, como para cualquier alumna o alumno de una Institución Educativa ubicado en la Molina, o San Isidro, porque todos necesitan leer para trasladarse y ubicarse en una calle o para enterarse de sus mensajes a través de sus e-mails.
Pero esta idea de la lectura, que hemos reseñado, ¿acaso no es lectura?, ya que para muchos, esto no es lectura. Pero efectivamente para la gran mayoría leer lo cotidiano, no es leer, y leer en principio, es leer libros, no otro tipo de lectura: el chat, los titulares de periódicos. Para los bibliotecarios la actividad de la lectura, es estrictamente una actividad relacionada con la literatura, y más aún con cierta literatura. Y la lectura de la filosofía, de la historia, de la ciencia, en el mejor de los casos representa una lectura de segunda clase.
Acaso este exabrupto tiene que ver con lo anterior, de que la lectura, tiene que ser, como para muchos docentes, un proceso feliz y una actividad cotidiana. Acaso, la lectura no debe ser solo el aprender leer, sino que debe ser un disfrute de la lectura o de cierta lectura y ejercerla de manera permanente y gozosa.
No es verdad que la lectura debe ser un momento apasionad de goce del texto literario o no, el leer por leer, el leer por gusto, el inicio de una actividad que nuestra sociedad valore seriamente. Por experiencia, se me ha acusado de “pasar mucho tiempo leyendo. Que perdía el tiempo leyendo. Por qué esto, no será porque reclaman de la lectura una actividad eminentemente lúdica, aun entre los maestros, por su status de lectores competentes y apasionados (sea real o fingido) o de la lectura impuesta, incompleta y forzada de ellos mismos.
La lectura en el ámbito escolar se ha concebido como lectura de obras y no el leer por gusto cualquier otro texto. La idea de la lectura de textos parece estar arrinconada entre la carpeta, pizarra y la evaluación. Es difícil tragar la idea de quien, al leer por gusto, los estudiantes sientan gusto. Y cuando hacemos esto, de leer por gusto, es que los alumnos sientan a gusto por la lectura; pero todo se trastoca cuando el orden que aprendimos en la escuela, no se hace exigente, y la lectura sea de alto, con profundidad y esto se vuelve inaceptable realidad, algo que repele.
Pero los intentos de estimular una lectura lúdica, también se topan con las del canon literario culto. Como por ejemplo, Don Quijote, el Poema del Mío Cid, la Ilíada, etc. Pero acaso se puede empezar un Plan Lector de Lectura, cuando se tiene la idea de que: Leer es leer libro y entre los libros, los literarios y entre todos, los que son parte del canon literario culto. Pero si nos damos cuenta, los alumnos y alumnas, al parecer leen menos estos libros, y según los índices de lectura, va en picada y con ella la civilización está en peligro desaparecer.
Entonces lo que debemos saber es que nos hace “buen lector”, un lector competente, acaso la exigencia. Si no elige el texto que puede entender y decide cuánto, es el reto que debe afrontar, dispuesto a hacer frente a la lectura, es decir el lector mide su expectativa. Y esto más que nada, significa leer por leer un recetario de cocina u otra de mecánica automotriz, aunque para otros esta lectura sea barata y sea la no lectura. Pero aquí tenemos que agregar, el derecho que tiene el niño de elegir su propia lectura en las aulas. Tanto así, que un lector de Condorito o Superman, llegue a convertirse en un lector de textos más complejos, que es el objetivo de cualquier profesor.
Un buen lector no tiene tiempos impuestos desde afuera. Lee a su propio ritmo, de acuerdo a la motivación. Salta para adelante y atrás de los textos. Repite la lectura. Un buen lector no lee para responder cuestionarios ajenos. Un cuestionario, ¿qué tiene que ver con el ejercicio real de la lectura? Pero sin embargo, este tipo de lectura, es la que se presenta como “trabajo literario”.
Al buen lector le gusta moverse entre buenos lectores. Sus estrategias supratextual son el comentario para compartir su experiencia, la charla informal, la recomendación o la crítica entre amigos. La lectura no sólo es una actividad silenciosa y solitaria, sino que es social y oral. La lectura es abierta, libre, un buen lector no acepta la imposición de un significado de la obra que lee, él lo descubre. Si queremos que nuestros estudiantes lean, tenemos que leer y ser interlocutores capaces de buenos lectores, sin condenarnos a la inactividad que nos traiciona.
Profesor y escritor: Leoncio Luque Ccota
Películas sobre maestros y maestros de película
El cine ha mirado en muchas oportunidades a la educación como escenario de conflicto, debate y autorealización personal. Comparto con ustedes una lista sobre películas que se relacionan de manera directa con la educación y que recomiendo para quienes estén interesados en estos temas:
sábado, 7 de septiembre de 2013
La literatura en las aulas de la era digital: Educación Literaria versus Historia de la Literatura
¿Recuerdas cómo estudiaste tu literatura? ¿Crees que ha cambiado mucho la manera de trabajarla en las aulas? ¿Qué propuestas didácticas hacen las editoriales? ¿Cuál es la mejor manera de crear lectores amantes de la literatura? En esta entrada queremos desarrollar alguna de las ideas que fuimos desgranando en la comunicación "Educación Literaria en la era digital" que presentamos en el reciente encuentro de Didactalia. Si recordamos nuestros años de estudiantes de literatura nos vienen a la cabeza fundamentalmente datos, nombres de autores, fechas, títulos que aprendíamos de memoria... y los tradicionales comentarios de texto en los que el fragmento era sólo una excusa para aplicar determinados contenidos teóricos (métrica, figuras literarias...); no era necesario comprenderlo y disfrutarlo. ¿Ha cambiado mucho esto?
A nuestro entender, en los últimos años, la didáctica de la literatura no ha avanzado excesivamente. En gran medida, los materiales didácticos aún reflejan una visión historicista y cronológica de los contenidos literarios, con propuestas de trabajo centradas en la recopilación y reproducción de información sobre obras y autores. Sin embargo, frente a esta tendencia tradicional, el enfoque centrado en la Educación Literaria, recogido en los currículos en vigor, pone el acento en la formación de lectores; en la formación de lectores de Literatura que sean competentes para desvelar y comprender las características específicas de los textos literarios. Este enfoque no presenta las obras como un contenido aprisionado en los materiales didácticos y sin conexión con la vida real. Por el contrario, se hace ver a los alumnos la vigencia social de los textos literarios y centra su objetivo en la interpretación de los mismos.
La Educación Literaria pone el acento en la formación de lectores competentes para desvelar y comprender las características específicas de los textos literarios. Este concepto aclara los objetivos de trabajo con los textos literarios en la etapa obligatoria en los que existe un acuerdo: desarrollar la capacidad de comprensión de los textos y el hábito lector. Por lo tanto, trabajar con los textos literarios en esta etapa sólo tiene sentido para crear lectores, para hacer sentir al alumnado la emoción de la literatura y para adentrarles en un mundo que luego recorrerán de manera autónoma. No es posible desarrollar una propuesta de trabajo relacionada con la literatura si la lectura y la cabal comprensión de los textos literarios no están presentes.
En una clase de Literatura así entendida, frente a las actividades relacionadas básicamente con información se debe dar prioridad a las actividades relacionadas realmente con la formación literariapara facilitar a alumnos y alumnas la comprensión de las características peculiares de la comunicación literaria y para despertar en ellos el afán por la lectura, siempre sin olvidar que como formuló Pennac "El verbo leer no soporta el imperativo".
Este tipo de actividades, a diferencia de las más tradicionales, buscan acercar los textos literarios al alumnado desvelando su sentido de manera compartida, favoreciendo las tareas de recreación o recontextualización de los mismos, e impulsando la creatividad y la expresión de los sentimientos
Las TIC/TAC pueden proporcionar una ayuda inestimable para la puesta en práctica en el aula de la Educación Literaria. Esta ayuda, siguiendo las metáforas de Jordi Adell, se produce, al menos, en 3 sentidos:
- la red como biblioteca
- la red como imprenta
- la red como espacio de comunicación
En cuanto a la red como biblioteca, hoy en día es innegable que Internet se ha convertido en una enorme biblioteca en la que se puede encontrar información sobre cualquier aspecto del hecho literario (autores, obras, críticas, etapas, movimientos...) así como cualquier muestra del corpus literario (narrativa, poesía,teatro...) que se trabaja actualmente en las aulas. La red posibilita además encontrar textos literarios en diferentes formatos: audio, vídeo...
La red como imprenta permite revisar y revitalizar la fructífera tradición de los talleres literarios ampliamente extendida en épocas anteriores. Los alumnos y alumnas pueden transformar y recrear los textos literarios en nuevos textos multimodales (libro digital, carteles interactivos, líneas del tiempo, vídeos, podcast...) dando rienda suelta a la creatividad y a la originalidad mediante el uso de las herramientas de la web 2.0. La tecnología viene aquí a aunarse con la emoción.
La red como espacio de comunicación multiplica las posibilidades de expresarse individualmente de manera literaria y de hablar de Literatura con otros lectores (blogs, wikis, chat de audio y vídeo...). Además, la red abre posibilidades de cooperación que permiten una propuesta metodológica alternativa como son los Proyectos Colaborativos, en los que la experiencia literaria se puede compartir con otros docentes, otros alumnos, otros centros dotándola de un mayor sentido y proyección social. Así mismo, la irrupción de las redes sociales ha abierto nuevos caminos de trabajo con los textos literarios traspasando las fronteras de espacio y tiempo. Por ejemplo, hoy en día es posible hacer una tertulia literaria entre alumnos de diferentes centros utilizando una red social como Edmodo o una conversación con el autor de la obra leída a través de Twitter.
En resumen, la enseñanza-aprendizaje de la literatura en la era digital pasa por una necesaria renovación metodológica que se sustenta en dos pilares. Por un lado, el desarrollo de la Educación Literaria para crear lectores sensibles, críticos, reflexivos... ante el hecho literario. Y por otro lado, una adecuación de los soportes y los códigos a los propios de los ciudadanos del siglo XXI, es decir, trabajar en red y con la red.
La web semántica o web 3.0
Mientras muchos estamos todavía familiarizando con lo que representa la web 2.0 con el manejo de redes sociales y la interacción de personas y materiales, mientras la mayoría sigue usando la red como 1.0, es decir, internet como simple escaparate en el que hay cosas colgadas para leer…, mientras todo eso pasa nos adentramos sin pausa en la web 3.0 o web semántica.
Para los no iniciados diremos que la web 1.0 representa internet en estado puro, el sencillo, el que ya utilizamos todos y consiste en que un montón de espacios con información al que somos capaces de tener acceso o en el que los más avezados se atreven incluso a generar contenidos. La web 1.0 se caracteriza por ser de lectura y, como mucho, de escritura. Se trata de la colocación de contenidos para su lectura y utilización pero el lector no puede interactuar con la información. El ejemplo de este modelo son las páginas web que pueblan la red.
La aparición de la web 2.0 está propiciada con la utilización de tabletas y smartphones mediante la universalización de la wifi y el 3G. El poder disponer de conexión desde cualquier lugar y con cualquier aparato nos hace estar conectados todo el tiempo y poder acceder a la información y la comunicación con todos de un modo inmediato.
Pero la gran virtud de este proceso supone también su gran problema. Tener acceso a la información de una forma tan cómoda y sencilla ha supuesto una sobreexposición a dicha información. El estar disponible un mayor número de contenidos no significa que estemos más informados. Vivimos en la sociedad con mayor acceso a la información pero no estamos en la sociedad más informada.
El acceso a la información no garantiza, per se, un mejor conocimiento. Esta es la base de la competencia informacional y supone algo imprescindible para los docentes que tratamos de educar a nuestros alumnos en lo que supone la localización, el procesamiento y la utilización de esa información en la resolución de sus problemas académicos, lo que les supondrá ser capaces después de enfrentarse a todo lo demás.
Ya no nos importa dónde está localizada la información física o virtualmente ni desde qué dispositivo accedamos a ella. Se trata de generar buscadores inteligentes que localicen la información precisa que buscamos y que integre no sólo la misma información sino también quién la buscó, cuando, en qué términos, si fue compartida en las redes, etc.
No debe cundir el desánimo ni tampoco debemos obsesionarnos por ir “al día” en toda esta sinfonía de apariencia desafinada. La web debe ir adaptándose a nosotros y aportando recursos de software que nos faciliten el trabajo sin necesidad de invertir demasiado tiempo en aprender cosas nuevas. También es importante tener en cuenta que muchos recursos de los que vamos aprendiendo e incorporando a nuestro trabajo siguen siendo útiles y lo seguirán siendo por mucho que la red avance más allá de lo que nosotros podemos ver. Pensemos que hace unos años éramos muchos los que despreciábamos un ordenador, nos reíamos de quien se compraba un portátil o nos confesábamos como militantes de la religión anti-móvil cuando hoy nos parecen instrumentos tan cotidianos como la batidora o la vitrocerámica.
La generalización de estos buscadores facilitará enormemente nuestra labor docente pero debemos seguir esforzándonos por adaptarnos a lo que se nos viene encima cada día. Nuestro trabajo de asimilación de lo nuevo no puede detenerse por mucho vértigo que nos provoque porque nos enfrentamos como inmigrantes digitales a este reto frente a nuestros alumnos que son nativos digitales, nacieron en un mundo así.
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